miércoles, 18 de septiembre de 2013

La mayoría de las cosas que recordamos jamás son como creemos que fueron.
Equivocamos las imágenes colocándolas donde nunca estuvieron, erramos la verdad sin dudar ni por un instante que estamos en lo cierto. Fallamos a menudo, generando rato a rato pruebas indiscutibles de la nada.

Así, todas las estaciones permanecen bajo las cosas tenues del Verano. Y un ala es ala y aire. Y los espacios son más esquinas, algo de curva crepuscular que jamás existió. Y los besos son siempre más que besos, más que saliva y carne. 

Así, un muslo en el recuerdo es un muslo y una mano que sube. Y las flores son fuertes como si alguna vez lo hubieran sido. El tiempo es más elástico. 

Y el amor, así, existe. 

Ruiz. B.


martes, 3 de septiembre de 2013

Lo mejor de estar solos.

Lo mejor de estar solos es que es gratis, como la desnudez ondeando implacable en un espejo.

Lo mejor de estar solos es que expande la libertad de cuando, por ejemplo, caminas sin cuidado, sin mirar a los lados a reclutar las cosas compartidas. De frente, de costado, de espaldas. Nadie que te persiga ni te siga, nadie a quien señalarle aquellas flores, ¡qué falda tan bonita!, ¿era esa, la primera calle que cortaba?

Lo mejor es también ese silencio denso de cuando no te esperan, el que buscas llenar de azucarillos, duchas templadas, cervezas y ballenas centenarias.

Lo mejor podría ser el hueco de palabras que no dices, y que guardas - y pierdes - para los que no están o los que llegan tarde.

Lo mejor de estar solos es
cuando no es verdad.

Ruiz. B. 





viernes, 28 de junio de 2013

En fin, que nos vamos.

"Poco se habla de cuando la incertidumbre es mejor que la certeza."

En fin, que nos vamos. A casi todas partes. A ningún lado, qué más da. Nos estamos yendo constantemente porque quedarnos nos da incluso más vértigo que el que sentimos cuando estamos a punto de partir. A punto de volvernos a mirar hacia donde ya nadie nos espera.

Nos estamos yendo constantemente, porque no sabemos vivir de otra manera. Porque quedarse implica consecuencias y porque irse silencia réplicas y súplicas. Porque emprende caminos y agarra a la aventura de la mano. Y nos vamos con ella, donde ella descanse, donde proponga ella, donde diga "me quedo aquí". Nos quedamos, un rato, un par de soles quietos, cinco tardes de arena, diez cervezas, tres líneas más arriba.

Y pronto nos cansamos, retorcemos las manos, poco a poco apartamos la mirada de la piel blanquecina de su vientre bajo la luz del día. La miramos callados, con miedo a la respuesta.

Entonces ella, segura, sin miedo del olvido, apartando con cada parpadeo los incómodos hilos del recuerdo, nos devuelve la mirada con sus ojos inmensos. "Vive", no pasa nada, "vete, ya nos veremos". Sonríe, pone cara de cierta, despoja de las dudas labio a labio. Y se vuelve a brillar bajo esa tarde de la que ya no nos sentimos parte. Cada vez más inquietos, recogemos las alas. Caminamos despacio. Nos giramos para ver si aún nos mira sin rastro de sorpresa.

Y, al volver con la mano alzada a despedir su encanto, ya no está. Se instala peso a peso en el fondo del alma una voluta inquieta, que tiene un suave tono de huracán.

Y partimos entonces, volviendo a cada rato a mirar confirmando que no hemos visto nada. Inseguros de irnos, pero a la vez amargos y contentos, inquietos de volvernos, a estar solos.

Llegamos suavemente a cada rato al mismo punto del que ayer partimos.

Ruiz. B. 


jueves, 13 de junio de 2013

Aún es Primavera.

"Te ayudaré a venir si vienes y a no venir si no vienes."

A veces, es de noche
y la ciudad queda bastante lejos.

Se puede descubrir entonces, otra vez,
que una de las mejores
cosas que tienen las historias
es el final.


martes, 4 de junio de 2013

Junio.

"Surgías entre cálidas ruinas del estío como un ave feliz, 
y los jazmines espesaban su sombra, blanca y fría.
Pero un rumor secreto de guitarras deshojaba la última rosa de la noche 
y el desnudo jinete desdeñoso, por las murallas verdes del acanto, 
segaba con la cruel sonrisa de su espada el nocturno azahar y la melancolía."

Pablo García Baena

Esperamos volver a donde jamás fuimos.
No nos va mal, sabemos
empujar los gemidos hasta el límite que nos marca la piel.

En los pasos hacia cualquier primavera extravasada, por encima del tiempo que marca los abismos sobre algún calendario con años de retraso, vivimos lentamente, a pulso de café y sabor a música.

Hay una confusión de luces, este invierno, los jueves por la tarde, el llanto cuando empiezan las historias. Y la lluvia.
De luz.
Octubre, abril.
De Mayo detenido.

Ruiz. B.

jueves, 30 de mayo de 2013

El frío es lo que tiene.

Vamos a hacer como si no existiera.
Sin fecha (de caducidad).
Sin ganas.
Sin límite (de tiempo).

Ruiz. B.




miércoles, 22 de mayo de 2013

Mientras.

"Me sumerjo en tus labios como el ruido en el mundo."

 He olvidado los trazos de una voz, muy despacio, sin prisa.
Como se olvidan las cosas que se quieren.
En cambio, un ascensor helado ha empujado un vacío hacia el recuerdo.
Y ha caído sin fondo, sin marcar con cuidado cada límite, invadiendo la tarde.
Nada me queda ya bajo tu sombra.

En esta confusión de nombres que promete un latido,
gimiendo con cuidado a cada rato,
confluyen dos eclipses - aquí podría decirse que dos puertas abiertas. O que dos bocas.
Y reclinan los días sobre el cielo.
Mientras yo
me sumerjo en tus labios
como el ruido en el mundo.

Ruiz. B.