viernes, 28 de marzo de 2014

Se puede besar haciendo hueco. Un beso como un cuenco con las manos. Como todas las cosas que se escurren. Hay besos que aparecen. Como salir de un escondite. Como todas las cosas nuevas. Se puede besar suave. Como la piel de un hombro. De repente. También se puede besar lejos. Un beso parecido a un aeropuerto, o a un tren. Hay besos como fruta, de colores. Y besos como sábanas, hilo a hilo. Se puede besar como una falda, con vuelo. O como un pájaro, con alas. Un beso como un río, con orillas. Un beso como Marzo un jueves por la noche. Como ventanas blancas. Hay besos que parecen manos en la cintura. Y besos que hacen ruido. También los hay que no llegan a darse, fríos, como una vacante. Un beso que no es suficiente. Y luego están los besos que se abren, como ojos, sobre todos los mares de saliva. Sobre todas las bocas. Sobre todos los peces amarillos.


Ruiz. B. 



lunes, 10 de marzo de 2014

Un cor verd i blau a parts iguals.

Hay tardes ovaladas. Se presentan ingrávidas de luz. Llegan como se van algunas cosas. Se conmueven de azul y manos breves. Tienen, a veces, la gravedad de un grito en medio de una iglesia, "ahora es el momento, de repente, alguien grita, y hay un muerto".

Hay tardes con la forma de un tarro de cristal, con jardines que tiemblan por la frente, miradores del peso de una flor que aún no existe. Germinando entre rocas, calles quietas, sombras de par en par, algunos bancos.

Hay personas que nunca tienen prisa. La ternura del cielo desplomado se abisma en las cinturas. Los hombros, como blancos estigmas de las guerras, acarician encuentros de saliva.

Hay miradas que quiebran estructuras.

Hay bocas donde el vuelo es la máxima rebelión de las horas. Existen de verdad. Yo las he visto.

Ruiz. B.