"Surgías entre cálidas ruinas del estío como un ave feliz,
y los jazmines espesaban su sombra, blanca y fría.
Pero un rumor secreto de guitarras deshojaba la última rosa de la noche
y el desnudo jinete desdeñoso, por las murallas verdes del acanto,
segaba con la cruel sonrisa de su espada el nocturno azahar y la melancolía."
Pablo García Baena
Esperamos volver a donde jamás fuimos.
No nos va mal, sabemos
empujar los gemidos hasta el límite que nos marca la piel.
En los pasos hacia cualquier primavera extravasada, por encima del tiempo que marca los abismos sobre algún calendario con años de retraso, vivimos lentamente, a pulso de café y sabor a música.
Hay una confusión de luces, este invierno, los jueves por la tarde, el llanto cuando empiezan las historias. Y la lluvia.
De luz.
Octubre, abril.
De Mayo detenido.
Ruiz. B.
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